
El amor en la familia es la fuerza que la mantiene unida y la fortalece
para que tanto las relaciones de pareja como las relaciones entre padres
e hijos puedan crecer y desarrollarse plenamente.
La palabra amor encierra el afecto, la necesidad de estar cerca del otro
y la aceptación incondicional del que se ama.
Cuando en una familia reina el amor entre sus miembros, ellos aprenden a
compartir, a aceptar a los demás a pesar de las diferencias, a
respetarse y a convivir armoniosamente.
El afecto en nuestras vidas representa un factor muy importante y básico
para nuestro pleno desarrollo. Las expresiones de afecto que recibimos
de nuestra familia, las palabras amorosas, las caricias, los besos y los
elogios, son acciones necesarias para que niños, niñas y jóvenes
crezcan emocionalmente y puedan mantener relaciones de confianza,
seguridad y respeto con los demás. Para todas las personas el afecto es
importante porque favorece la autoestima, la seguridad en nosotros
mismos y la capacidad de relacionarnos con otros adecuadamente.
Cuando en una familia se vive este sentimiento, se favorecen dos
situaciones principales:
• Se enseña el amor, se aprender a amar, a cuidar y comunicar ese
sentimiento. Y de la mano de este valor, van otros profundamente unidos,
como el respeto, la honradez, la amabilidad.
• Estas muestras de amor en las familias hacen que sus miembros
desarrollen confianza y seguridad en sí mismos, desarrollen sus
potencialidades y alcancen sus objetivos en la vida